La santidad de todos: una puerta abierta al cielo
Entre el 1 y el 2 de noviembre, la Iglesia celebra la vida, la memoria y la esperanza que vence a la muerte. Cada año, cuando llega noviembre, los cementerios se llenan de flores y las iglesias de silencio y oración. Son días en que la vida y la muerte se miran de frente. La liturgia une dos celebraciones inseparables: el Día de Todos los Santos (1 de noviembre) y la Conmemoración de los Fieles Difuntos (2 de noviembre). Ambas fiestas expresan una misma verdad: la muerte no es el final. Como decía Confucio, la vida es un pasillo y la muerte una puerta. Y para el cristiano, esa puerta se abre hacia la plenitud del amor de Dios. Santos de carne y hueso La santidad no es un lujo de unos pocos. Es la meta de todos. Los santos no son seres perfectos ni inalcanzables, sino personas concretas en quienes la gracia ha triunfado sobre la debilidad. Mártires, madres, sacerdotes, pobres, reyes o conversos: todos ellos fueron reformadores porque comenzaron por reformarse a sí mismos. T...
Todo un ejemplo de vida.
ResponderEliminar¿Cuándo se vio una persona con mejor espíritu que esta?. Es casi inconcebible mantener una disciplina de carácter tan importante. Le demuestra al mundo como el valor de una persona está, no en su porte y si, en sus capacidades; otro aspecto también muy importante: ¡Cómo se ve arropada en todo momento por unos padres! que la quieren con locura dese el momento de su concepción. Todo un ejemplo para padres que se divorcian, abortan… Todo un ejemplo para los hijos que no vienen al mundo con ese tipo de taras, pero se procuran otras como las que producen el alcohol, la droga, etc.